Grito de guerra de los soldados de los reinos cristianos medievales de la Península Ibérica, utilizado como ejemplo de valor y decisión en la batalla, especialmente en la lucha contra los musulmanes. También se constata su uso posterior. En el origen de esta invocación guerrera estaba el convencimiento de las tropas de que el apóstol Santiago el Mayor actuaba como su más constante y firme protector. Tiene un origen semejante al del no menos legendario grito de “¡Santiago y cierra España!”, del que bien podría ser una forma abreviada. [MR]