XacopediaFlamel, Nicolás

Alquimista francés (Pontoise 1330-París 1418) que, según él mismo cuenta, obtuvo la piedra filosofal y consiguió transformar los metales viles en oro después de su peregrinación a Compostela. También se dice que logró la inmortalidad junto a su esposa Perrenelle. La vida de Nicolás Flamel oscila entre el mito y la realidad: buena parte de su biografía se encuentra en el Libro de las figuras jeroglíficas que él mismo redactó a los ochenta y tres años para explicar las representaciones de la ciencia oculta que mandó colocar en el cementerio de los Santos Inocentes de París.

Flamel ejercía en la capital francesa de escribano-notario cerca de la iglesia de Saint-Jacques-de-la-Boucherie. Su vida dio un vuelco cuando vio en sus manos un antiguo grimorio, el Aesch Mezareph dicti de Lapide Philosophico, un tratado de alquimia que contenía una traducción latina del gran Zohar, el más famoso de todos los códices místicos de la Cábala. Flamel se aplicó día y noche a estudiar el volumen con la ayuda de su esposa Perrenelle. Pasadas dos décadas no había conseguido descifrar el contenido del libro, por lo que hizo una promesa a Dios y a Santiago de Galicia: tomó el hábito y el bordón y se puso en camino a Compostela. A la vuelta, encontró en León a un médico judío convertido al cristianismo, el maestro Canches, quien le proporcionó las claves para interpretar las misteriosas figuras del libro. Ya de vuelta a París, conocedor de la fórmula misteriosa, trabajó junto a Perrenelle y el 17 de enero de 1382 consiguió transmutar los metales viles antes en plata y luego en oro. Se convirtió en un hombre riquísimo, pero nunca utilizó sus riquezas para acrecentar su bienestar personal: restauró hospitales e iglesias y abrió ampliamente su bolsa a los pobres menesterosos. Cuando murió era propietario de una treintena de casas que destinó a hospicios.

Fulcanelli, el más insigne representante de la ciencia ermética del siglo XX, afirma que el peregrinaje es pura alegoría, un viaje simbólico que debe ser emprendido por todos los alquimistas, al menos figuradamente. En efecto, muchos de los alquimistas más notables, como Ramón Llull, realizaron una peregrinación a Compostela y la mayoría de los maestros (Arnau de Villanova, Paracelso, Roger Bacon, Basilio Valentín y Alberto Magno) han empleado esta metáfora. Fulcanelli insiste en que los que sepan qué es el bordón, la calabaza y la concha del sombrero de Santiago saben también que no hay que tomar en sentido literal este camino. La simbología alquímica de la peregrinación de Flamel está acentuada por la descripción del recorrido del viaje: a la ida utiliza la Vía Seca, representada por el camino terrestre. A la vuelta sigue un itinerario distinto, la Vía Húmeda o marítima. Lo cierto es que todas las efigies de Flamel lo representan como peregrino. Así aparecía en el pórtico de la iglesia de Saint-Jacques-la-Boucherie y en el de Saint-Genevieve-des-Ardents; con este mismo atuendo se hizo retratar sobre el arca del cementerio de los Inocentes.

Flamel murió en 1418. En la estela de la leyenda hay quien afirma que, habiendo alcanzado el rango de Adepto Inmortal, el escribano-alquimista nunca falleció. Son numerosas las voces que lo identifican con el misterioso Fulcanelli y el hecho de que en su tumba y en la de su esposa no se encontrarán jamás los cuerpos alimenta la sugestión. [CP]


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