XacopediaTesifón

También conocido como Tesifonte. Citado por la tradición compostelana como uno de los nueve discípulos directos del apóstol Santiago, con Torcuato, Segundo, Indalecio, Eufrasio, Cecilio, Hesiquio, Teodoro y Atanasio. También se le identifica como uno de los varones apostólicos que la Iglesia española vincula con la evangelización legendaria peninsular en el siglo I, sin relación con Santiago.

Cuando fue degollado el Apóstol en Jerusalén sus discípulos recogieron el cuerpo, junto con su bordón y con el hacha con la que se realizó el martirio, y se dirigieron a Hispania, adonde Santiago les habría pedido que lo trasladasen una vez muerto. De los nueve, dos de ellos, Teodoro y Atanasio, fueron enterrados en el mismo sepulcro donde se encuentra el Santo Apóstol. Los siete restantes son conocidos como los siete varones apostólicos y se dice que fueron designados por San Pablo y San Pedro para evangelizar la Península. El Codex Calixtinus (s. XII) señala que sucedió esto tras haber sido convertidos por Santiago, pero otras tradiciones los desvinculan del mundo jacobeo.

Según los relatos no jacobeos, Tesifón y sus compañeros viajaron a la ciudad de Acci (Guadix) para descansar. Los habitantes de esta localidad granadina -que estaban celebrando las fiestas en honor a Júpiter, Mercurio y Juno- se percataron de que ninguno de ellos festejaba a sus divinidades y se rebelaron contra ellos. Fueron perseguidos hasta el río Fardes y de forma milagrosa rompió el puente, por lo que sus captores perecieron. Finalmente, por mediación de Luparia -matrona de esta localidad almeriense, también utilizada en la tradición compostelana de la traslatio jacobea- son acogidos con respeto y Guadix, en Granada, queda cristianizada.

Después de esto los discípulos se distribuyen por diferentes urbes para cumplir su misión. San Tesifón se fue a Verji (Berja, Almería) y llegó a ser patrón y obispo de esta población. De hecho, en el siglo XX se topó Verji un indicio arqueológico de este varón apostólico, pues apareció un friso de un sarcófago paleocristiano donde se representan cinco escenas -en una de ellas se observa como dos soldados trasladan a San Pedro y San Pablo, que van a ser juzgados por Nerón-. El sacerdote e historiador almeriense José Ángel Tapia Garrido tiene la convicción de que esta obra fue encargada a Roma por un ciudadano acaudalado de esta localidad almeriense.

Cuenta la leyenda que un día que Tesifonte predicó en Castela -donde habló de Dios trino y uno, de Jesucristo, de sus milagros- se le acercó un grupo diciéndole: “Si tu Dios es el verdadero, el único, el omnipotente, pídele que ahuyente de nuestro sembrado las aves que comen los frutos. Si lo hace, creeremos en Él”. Acto seguido, los pájaros levantaron el vuelo y no volvieron a tocar los frutos.

Tesifón tuvo un hermano conocido como Cecilio -que también fue santo y obispo iliberitano-. Nacieron uno ciego y otro mudo, hasta que Cristo les dio la vista y el habla, además de encomendarlos al apóstol Santiago. Volviendo a la tradición jacobea, esta también lo cita en algunas versiones de la Epístola del papa León (ss. IX-X) como uno de los discípulos custodios del sepulcro de Santiago, con Anastasio y Torcuato. [VCM]


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