XacopediaSan Juan de Ortega

Población de 30 habitantes (1.040 m) en el Camino Francés a su paso por la provincia de Burgos, Castilla y León. A 515 km de Santiago. Aymeric Picaud alaba en el Codex Calixtinus estas tierras: “Pasados los Montes de Oca está Castilla, tierra llena de tesoros, abunda en oro y plata, telas y fortísimos caballos, y es fértil en pan, vino, carne...”. La localidad recibe el nombre del santo que la fundó a principios del siglo XII tras levantar en esta peligrosa zona un monasterio y un hospital que ayudaban y protegían a los peregrinos medievales. A medida que pasaban los años, las numerosas personas que acudían a venerar el cuerpo del fundador iban quedándose de modo permanente en las cercanías del hospital, siempre con la autorización de los canónigos que lo regían. Así fue naciendo un núcleo de población que en 1202 recibiría un privilegio de Alfonso VIII dando libertades y haciendo “aforados” a los que vivían aquí -aunque les recordaba el vasallaje que debían al monasterio-. Este hecho se considera el origen del pueblo, que toma el nombre del citado cenobio.

El conjunto urbano actual es absolutamente evocador. Por su apartada ubicación pervive en él un ambiente de peregrinación acrecentado por la restauración de sus edificios, entre los que sobresale la capilla de San Nicolás de Bari, construida por el beato para agradecer a este santo que le salvara de morir en un naufragio a la vuelta de su peregrinaje a Jerusalén. En un principio fue un sencillo refugio que servía para acoger a algunos peregrinos y como casa de amigos y familiares que le ayudaron en su obra, muy difícil debido a las complicaciones que le pusieron lo ladrones de la zona que llegaron a amenazarle de muerte. No obstante, el santo consiguió terminarla hacia 1120 y guardar en ella las numerosas reliquias que había traído de los santos lugares, entre ellas la de San Nicolás de Bari (su abogado y protector), y las de Santiago. La pequeña capilla donde se encuentran los restos del santo es la parte más antigua del monasterio, que deja inconcluso y que en 1138 el papa Inocencio II toma bajo su protección. Numerosos reyes, nobles, obispos y abades financiaron durante siglos este lugar de eminente sabor jacobeo que tras la Desamortización quedó abandonado hasta que en 1964 comienzan las obras de restauración, todavía en curso.

La reina Isabel la Católica visitó el lugar en 1477 por la fama que tenía el santo como abogado contra la esterilidad y tras tener a su hijo -a quien llamó Juan en su honor- financió las obras de expansión, entre las que sobresalen la capilla gótica que sustituye a la elaborada por San Juan y el capitel que relata el combate entre Roldán y Ferragut, símbolo de numerosas edificaciones a lo largo del Camino.

Entre los tesoros que guarda la iglesia del conjunto monacal está el triple capitel de la Natividad, donde se narran varias escenas del Nacimiento de Jesús. En una de ellas aparece la partera Salomé, que algunos autores identifican con la madre de Santiago, cuidando a la Virgen. Este capitel se conoce mundialmente porque coincidiendo con los equinoccios de primavera y otoño (21 de marzo y de septiembre) un rayo de luz lo ilumina comenzando con la escena de la Anunciación y terminando con el Nacimiento.

Del conjunto monacal se pueden admirar, además de la capilla original y la iglesia, el claustro y la hospedería, construida como hospital de peregrinos a finales del siglo XV y mencionada en el XVIII en la documentación del monasterio como hospedería. Hoy día está dedicada a albergue y las obras para su restauración transformaron mucho las dependencias originales, aunque se conservan todavía algunas columnas de la época. Toda la fachada está realizada en mampostería, excepto la puerta y las ventanas, que son de piedra pulida; se accede al edificio por una recia puerta en cuya clave se esculpe el escudo de los reinos de Castilla y León.

Las dependencias hospitalarias, gestionadas por la Fundación Diper, se organizan en torno a un pequeño patio articulado en dos pisos. Esta obra fue posible gracias a otro gran benefactor del Camino, el párroco José María Alonso Marroquín (1926-2008), hospitalero pionero que inició la transformación del antiguo monasterio en albergue parroquial y atendió de forma desinteresada durante más de tres décadas a todos los peregrinos que buscaron refugio en esta localidad a su paso por los todavía difíciles montes de Oca.

Desde este lugar se abren diferentes posibilidades para llegar a Burgos. Una va por Santovenia de Oca, hasta la confluencia con el camino que entra por Gamonal, pasando por Zalduendo, San Medel, Castañares y Capiscol. Otra transcurre por Olmos de Atapuerca hasta llegar a Rubena y Villafría, aunque apenas se usa por no estar señalizada. La tercera, recomendada por la Asociación Burgalesa de Amigos del Camino, va por Atapuerca hasta Burgos, bien por Capiscol o Villafría. [TRI]

V. Alonso Marroquín, José María / Juan de Ortega, San


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